En Chacao: La definición de los bosques en una ciudad como Caracas

¿Es posible meter un bosque entero en medio del tráfico y los edificios de nuestra ciudad? Un foro reciente de la Comisión de Ecología nos recuerda que, entre el calor sofocante y el monóxido, los árboles son nuestra única póliza de vida real.

Me senté a escuchar a unos «duros» de la ecología en el Centro Cultural Chacao. No pude estar toda la charla pero el urbanismo en las ciudades merece atender la naturaleza que debe estar acompañandonos.

Confieso que iba con la idea romántica de que sembrar cualquier cosa verde ya era ganancia, pero salí entendiendo que, si no nos ponemos serios con la planificación, lo que hoy nos da sombra mañana nos levanta la acera o se nos cae encima con el primer palo de agua.

Habían muchas personas, vecinos, que llenaron el auditorio en el Centro Cultural Chacao para bescuchar a importantes referentes.

Aquí les suelto las tres «perlas» que me traje de esa tertulia:

1. El Internet biológico que nos mantiene vivos

La bióloga Mayira García soltó una analogía brutal: el bosque no es solo un montón de matas, es un «internet biológico». Todo está interconectado. Si tocas un área, afectas al resto.

Además, nos recordó que los bosques son los «guardianes del agua». Sin ellos, el desastre del 99 en Vargas hubiese sido —aunque parezca imposible de creer— mucho peor, porque los árboles retienen el suelo y evitan que todo se convierta en un río de lodo.

2. El «polvo del Sahara» no es tan villano

¿Vieron la calima y el polvito que nos pone a estornudar a todos? Pues resulta que es el fertilizante natural de la Amazonía.

Como los suelos de nuestra selva son pobres en nutrientes porque la lluvia los «lava» constantemente, ese polvo que cruza el Atlántico es lo que les da el fósforo y nitrógeno necesarios para seguir siendo el pulmón del mundo.

O sea, nosotros sufrimos la alergia para que el planeta pueda respirar. Fair enough, supongo.

3. Menos «árboles de revista» y más especies nuestras

Aquí es donde el ingeniero Eduardo Goldic nos dio un baño de realidad : en los años 50 y 60 sembramos lo que fuera con tal de que creciera rápido y se viera «bonito».

¿El resultado? Árboles con madera de mala calidad que se quiebran y raíces que destruyen tuberías.

Su consejo para el 2026 es claro:

  • Nada de especies extranjeras: El pino hindú podrá ser muy cool, pero trae plagas que no conocemos.
  • Busquemos lo autóctono: Recomendó especies como el Roble o la Flor de la Reina, que aguantan el calor de la zona sur de Chacao y el monóxido de los carros sin morir en el intento.
  • Diversidad es clave: No podemos sembrar la misma especie en toda una avenida; si llega una plaga, se los lleva a todos de un solo viaje.

A veces pensamos que la ecología es un tema de «expertos en un laboratorio», pero la realidad es que si plantas un árbol hoy, respiras mejor mañana.

El reto es dejar de ver al árbol como un adorno y empezar a verlo como infraestructura vital, tan importante como el cableado eléctrico o las tuberías de agua.

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