Te cuento cómo este clásico de la pastelería europea aterriza este 30 de Enero en Venezuela fusionándose con nuestros sabores sagrados: La quesadilla original de Corozo Pando en Guarico, el golfeado icónico de nuestra dulceria y esa combinación de guayaba con queso en un formado repleto de capas.
A veces uno se sienta a tomar café y da por sentado lo que tienes en el postre para acompañarte.
El croissant, esa media luna llena de mantequilla, aireado y repleto de capas que nos alegra la vida con solo crujirse , tiene un pasaporte más sellado que diplomático en la ONU.
El croissant ¿de donde viene?
Hay un debate eterno sobre su origen. Unos dicen que es culpa de María Antonieta y sus antojos en Versalles; otros, que nació de una guerra contra los turcos y los austriacos.
La realidad, según los que saben, es una mezcla de ambas. Nació como un pan con forma de luna en Viena (para celebrar una victoria militar), pero fue en Francia donde le metieron la técnica del hojaldre y la mantequilla hasta convertirlo en lo que es hoy.
Piénsalo como si fuera un carro: el chasis se diseñó en Austria, pero el motor de alta velocidad se lo montaron en París.
El «lienzo en blanco» de la panadería
Lo fascinante de esta masa no es solo que sea crujiente, sino que funciona como un lienzo en blanco. Es una base noble que aguanta lo que le eches.
Por eso, si vas a Argentina te encuentras las facturas, y si vas a Dinamarca te topas con sus masas danesas. Cada país agarra la receta y la «aplatanó» a su gusto.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante para nosotros. Porque, seamos honestos, al venezolano le encanta «venezolanizar» todo y Eric en Mémé le hace un homenaje.
(Si el sushi ya tiene plátano, el croissant no se iba a salvar).
Tres paradas obligatorias dentro de Mémé

Para celebrar el Día del Croissant (sí, eso existe y es el 30 de enero), Mémé de Eric Martin es un abanderado de este clásico aquí en Caracas
Decidió hacer un experimento y le salió bien: Fusionar la técnica francesa con nuestra memoria gustativa. Y el resultado apunta directo a la nostalgia.
Están probando tres versiones que suenan a «tardes de merienda»:
- 1. El tributo a Corozo Pando: ¿Quién no se ha parado en esa carretera de Guárico a comer quesadillas? Sin ir muy lejos en algunas panaderías esa mezcla de queso salado, azúcar y textura suave es patrimonio nacional. Pues bien, agarraron esa esencia y la metieron en una masa de croissant para enaltecer.
- 2. El clásico andino: Guayaba con queso. No hay mucho que explicar aquí, es el matrimonio perfecto entre el dulce y el salado que llevamos en el ADN.
- 3. El alma del Golfeado caraqueño: Un croissant construido con la lógica de un golfeado: papelón, especias, ese melao inconfundible y, por supuesto, su trozo de queso de mano. Porque un golfeado sin queso es solo un pan dulce triste.
El reto del gigante
Además de los sabores criollos, van a sacar un croissant gigante de 250 gramos (el normal pesa unos 80g). Ojo, esto no es solo para la foto de Instagram.
Hacer un croix de estos y que quede bien cocido por dentro es ingeniería pura como cuenta Eric Martín. Muchos lo intentan y terminan con un masacote crudo en el centro, pero aquí aplicaron técnicas (con tips de gente dura como la escuela Hofmann) para que la textura sea idéntica a la de uno pequeño.
Es para compartir, obviamente, a menos que tengas mucha hambre o muy poca vergüenza.
Todo esto estará disponible desde el 30 de enero y durante todo febrero de este 2026. Para sentarse en Mémé de Los Palos Grandes.








