Estacionamientos: Desde «Se lo cuido» a el «vale más que el café»

La Asamblea Nacional de Venezuela ha iniciado una investigación formal sobre las tarifas excesivas en estacionamientos de clínicas y centros comerciales, así como la proliferación de los «parqueros» informales que imponen tarifas planas de hasta $10 sin ofrecer garantías reales de seguridad.


¿A quién no le ha pasado? Sales un segundo a buscar un paquete o a comerte un heladito para bajar el estrés, y cuando vas a pagar el ticket, resulta que la «comodidad» de dejar el carro te sale más cara que el mismo helado.

La Comisión de la asamblea

El diputado José Gregorio Correa lo escuché en la radio, soltó la sopa sobre la nueva comisión de la Asamblea Nacional que preside junto a otros dos asambleístas.

No es solo un tema de «revisar por revisar»; es un clamor de calle porque el abuso ya pasó de castaño a oscuro, se espera saber que se dictamina. A la vez se quiere que no hayan regulaciones, sino una competencia de precios más justa.

Epa, que benefice a la gente pero que a la vez permita que más comercio estén beneficiados.

Los «vigilantes» del QR y el pago móvil

Pero aquí viene lo más heavy: el fenómeno de los «parqueros» o los mal llamados «bien cuidao». Ya no es la monedita de antes; ahora tienen pago móvil y código QR. Te lanzan una tarifa plana que arranca en $5 y puede llegar a $10 si es de noche.

Lo peor es que, tanto en el estacionamiento privado como en la calle, te cobran una fortuna pero te ponen el cartel gigante de: «No nos hacemos responsables por objetos perdidos». O sea, ¿te estoy pagando para que mires el carro o para que me cuides el asfalto?.

¿Hacia un Ganar-Ganar?

La propuesta no es quebrar a nadie, sino buscar un equilibrio. Se habla de:

  • Eliminar la tarifa plana obligatoria: Que si vas por 15 minutos, no te cobren la hora completa como si hubieras vivido ahí.
  • Diferenciación por zonas: No es lo mismo un estacionamiento en una zona movida de Caracas que en una ciudad del interior.
  • El modelo Margarita: Recordaron que el Sambil de la isla es gratis, lo que demuestra que el estacionamiento no tiene por qué ser una barrera para el consumo.

Al final, si el estacionamiento sigue siendo un atraco sin pistola, la gente simplemente dejará de ir a los centros comerciales. Nadie quiere que un café de $2 termine costando $10 por culpa de una pluma que sube y baja.

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