BAIC BJ40 Pro en Caracas: ¿El nuevo «juguete» de lujo para sobrevivir al asfalto (y al monte) venezolano?

Si algo hemos aprendido los que pateamos Caracas a diario es que nuestras calles exigen dos cosas: paciencia de monje zen para el tráfico de la Autopista Prados del Este y un tren delantero de titanio para aguantar los «cariñitos» del asfalto.

Cuando vi que la gente de BAIC —que ya metió más de 300 carros en su primer año con el respaldo de Automotores Universal— soltó la nueva BJ40 Pro, no pude evitar meterle el ojo desde la perspectiva del que vive aquí, donde un hueco te puede costar la quincena y una escapada de fin de semana requiere un tanque de guerra.

Del bloque de oficina al fango de Higuerote

Seamos honestos, el conductor venezolano es exigente porque le toca duro. Queremos un carro que imponga respeto bajando por la principal de Los Palos Grandes, pero que no arrugue si nos da por irnos a acampar.

Esta bicha llega pisando fuerte con un motor 2.0 Turbo de 241 Hp y transmisión de 8 velocidades. Pero lo que de verdad te hace decir «conchale, esto va en serio» son sus tres bloqueos de diferencial y esos 750 mm de capacidad de vadeo.

En cristiano: te rinde para el correveidile diario del trabajo, sube Galipán sin sudar y, si te agarra un palo de agua monzónico de esos que inundan la Río de Janeiro, pasas como un campeón mientras los demás se quedan rezando.

Confort sifrino con agarre de rústico

Por dentro, la vaina cambia por completo. El salto generacional de los rústicos rústicos a esta oficina con ruedas es una locura:

  • Pantallas hasta para el copiloto: Dos monstruos de 12.8 pulgadas para que tú cuadres el mapa mientras tu acompañante va pendiente de la música.
  • Asientos con masaje y ventilación: Un tiro al piso para cuando te calas esa cola infernal a las 6:00 PM; te baja el estrés mientras escuchas tu podcast favorito en sus 12 parlantes.
  • Seguridad 540°: Una cámara HD que te deja ver incluso lo que pasa debajo del chasis. Adiós al miedo de pegarle a una piedra traicionera o a una alcantarilla sin tapa.

A un precio de $60.900 y con planes de financiamiento (un oasis en nuestro desierto bancario actual), la marca china —que comparte ADN global con Mercedes-Benz— no viene a jugar carrito. Viene a demostrar que el lujo asiático se adaptó al ecosistema de la guayaba y el chicharrón.

Sigue el atractivo por la BJ40 que ya la conocimos antes oer tenía que estar presente el perimer aniversario de la marca en el país.

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