La emblemática marca venezolana con más de 70 años en la mesa nacional de los venezolanos anunció la expansión de su catálogo: resucitó sus cintas tipo nido (en versión clásica de trigo durum y en una variante verde con espinaca deshidratada) y se metió de lleno en el nicho del bienestar con un vinagre de manzana 100% ecológico de fermentación acética al 5%.
Volver al nido no es un capricho retro
En el negocio de los víveres en Venezuela, refrescar el portafolio es la única forma de no perder espacio en el anaquel frente a las marcas importadas que inundaron los bodegones e hipermercados. Capri aprieta en dos frentes muy bien pensados: la nostalgia técnica y la tendencia de la vida saludable.
- El lado de la pasta: el regreso de la pasta nido no es solo estética. Su forma entorchada está diseñada físicamente para retener salsas espesas (pesto, boloñesa, cremas). La nueva versión con espinaca deshidratada natural le suma color y nutrientes reales sin depender de colorantes artificiales.
- El lado del vinagre: con un 99,99% de sidra de manzana de origen ecológico, Capri apunta directamente al consumidor que consume vinagre de manzana por temas de digestión o glucosa, un segmento dominado históricamente por marcas extranjeras bastante más caras.
El Dato: Con estos dos lanzamientos, Capri alcanza las 23 variedades dentro de su línea de especialidades en el país.
Más variedad en el anaquel, pero el bolsillo manda
Poner 23 tipos de pasta en circulación habla de una capacidad industrial operativa respetable. Para el consumidor común significa que ya no hay que recurrir a la sección de importados para armar una cena con pasta de especialidad o conseguir un aderezo saludable para las ensaladas.
Capri demuestra cómo una marca tradicional venezolana se adapta al consumo actual: recupera formatos clásicos que la gente extrañaba para la cocina de domingo y se suma a la ola del bienestar para competirle a la importación.