El «operativo»de Leti: Cuando la salud en La Candelaria no es un trámite, sino un respiro

Grupo LETI bajó a la Candelaria no a sacarse una foto corporativa, sino a resolver. Con más de 290 consultas y, lo más importante, la entrega inmediata de medicamentos, demostraron que la responsabilidad social en Venezuela tiene que ser tangible o no es.

El pasado 18 de abril, el movimiento en el Banco de Medicina Cardenal Urosa Savino era distinto. No era la cola desesperada que a veces vemos en los hospitales públicos; era la logística de quien entiende que en Venezuela, la salud es una carrera de obstáculos.

El Grupo LETI, junto a Panabus y Digisalud, atendió a más de 230 vecinos. Cardiología, ginecología, medicina interna…

especialidades que hoy en día, en cualquier clínica privada, te obligan a reajustar el presupuesto del mes (o del trimestre).

Lo que llama mi atención de esta jornada no son los números macro, sino el detalle: 842 medicamentos entregados. Seamos realistas: en este país estamos cansados de los «análisis de situación». Lo que necesitamos es el tratamiento.

El modelo de «diagnóstico + solución» que aplicaron es el que debería ser el estándar.

Me recuerda a cuando uno se queda accidentado y llega ese amigo que no solo te pregunta qué pasó, sino que ya trae los cables para la batería.

Es curioso, porque mientras la narrativa digital se pierde en si la IA nos va a salvar la vida, en el centro de Caracas la salvación sigue siendo un médico que te escuche el pecho y una empresa que garantice que la pastilla de la tensión llegue a quien la necesita, sin tanto protocolo.

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Al final, la confianza en una marca en Venezuela se construye así: estando ahí cuando el cuerpo pasa factura y el bolsillo no alcanza.

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