El mito de “Año Nuevo, Vida Nueva” y cómo no tirar la toalla en febrero

Pagas la inscripción en enero y para carnavales ya ni te acuerdas de dónde dejaste el bolso del gimnasio. Aquí analizamos, sin culpas pero con datos, por qué fallamos al intentar entrenar y cómo ajustar la estrategia (y la cabeza) para que el 2026 sea el año en que sí lo logras.

Recalentar lo que quedó de la cena de diciembre y, acto seguido, la promesa solemne de que «este año sí me pongo fit».

Los gimnasios en Caracas se llenan la primera semana de enero como si regalaran algo, pero para marzo, la mitad de esa gente ha desaparecido. ¿Por qué nos cuesta tanto mantener el ritmo?

Leí algo interesante que viene desde la gente de Gold’s Gym, específicamente de Cemir Palacios, que es psicóloga y entrenadora en la sede del San Ignacio.

Ella da en el clavo con algo que a veces ignoramos por puro entusiasmo: el problema no es el ejercicio, son nuestras expectativas.

Queremos resultados de microondas —rápidos y calientes— cuando el fitness es más como cocinar un asado negro: lleva tiempo, paciencia y fuego lento.

El error de copiar y pegar

Uno de los fallos clásicos es el «efecto TikTok». Vemos a un influencer haciendo una rutina acrobática y queremos copiarla el primer día.

Hacer eso es como intentar arreglar el carro viendo un tutorial de 30 segundos sin saber qué es un carburador: vas a terminar frustrado o, peor, lesionado.

Aquí es donde entra la figura del entrenador personal. No lo veas como un lujo, sino como el Waze de tu cuerpo. Si no sabes la ruta, te vas a perder.

Un entrenador te arma un plan que se ajusta a ti, no a la moda de internet. Esa personalización es lo que evita que te aburras o te quemes a la segunda semana.

No todo es levantar pesas

Hay otra cosa que solemos olvidar: el cuerpo se construye en el gimnasio, pero se repara en la cama y se alimenta en la cocina. Puedes matarte haciendo crossfit o spinning, pero si duermes cuatro horas y comes mal, el cuerpo no va a cambiar.

Los expertos hablan de «recomposición corporal», que suena técnico, pero básicamente es comer lo que necesitas (macronutrientes y micronutrientes, nada de dietas del hambre) y dormir entre 7 y 8 horas.

Sé que en nuestra rutina diaria, con el tráfico y el estrés, dormir 8 horas suena a fantasía, pero es cuando se liberan las hormonas que reparan el tejido. Sin sueño, no hay músculo. Es así de simple.

Cómo hackear tu disciplina este 2026

Si quieres que este año sea diferente, la estrategia es «bajarle dos» a la intensidad mental y subirle a la constancia:

  • Acción mata planificación: Deja de esperar al «lunes». Empieza un jueves si es necesario.
  • Variedad: Si te aburren las pesas, prueba Yoga, Pilates o entrenamiento funcional. El mejor ejercicio es el que realmente eres capaz de repetir sin odiarlo.
  • Celebra en pequeño: No esperes a tener el cuerpo de revista para sentirte bien. ¿Fuiste tres días seguidos? Eso es un logro.

Al final, ir al gimnasio no debería ser un castigo por lo que comiste en diciembre, sino una inversión en cómo te quieres sentir el resto del año.

Si necesitan guía experta, la gente de Gold’s Gym (en redes como @goldsgymve) tiene las herramientas y el equipo para que no andes adivinando.

El 2026 es largo. Tómalo con calma, pero tómalo en serio.

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