El «plan tranquilo» que sabe a restaurante, todo sea por el amor

A veces, la mejor forma de celebrar el 14 de febrero no es peleándose por una reservación, sino admitiendo que el lujo real es comer increíble en pijama o sin salir de casa.

El 14 de febrero en Venezuela puede ser un deporte de riesgo. Entre el tráfico que se pone pesado «porque sí», los restaurantes full, una buena idea de quedarse en casa puede llevarse todos los puntos.

Un punto medio donde uno se pone creativo sin terminar exhausto lavando platos hasta la medianoche claro está.

El truco, como todo en la vida, está en los aliados. Si quieres que la noche fluya (y que el mood romántico no se muera picando cebolla), te permite concentrarte en lo que importa: la conversación y el vino.

Aquí te dejo tres ideas rápidas con Frescarini que me comparten de la marca y que te hacen quedar como un chef de la Cucina d’Italia sin que se te queme el arroz:

  • Raviolitos Cuatro Quesos al «salteo express»: Olvida las salsas pesadas. Cocina los raviolitos, pásalos por un poco de mantequilla caliente en el sartén y lánzales una lluvia de parmesano. Ese doradito que agarran es de otro planeta.
  • Carpaccio de Tomate (el minimalismo funciona): Cortas un tomate bien finito, lo bañas con un buen chorro de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) y le pones sal y orégano. Es el ejemplo perfecto de que cuando el aceite es bueno, no hace falta más nada.
  • Passata Aterciopelada: La Passata es básicamente el alma del tomate. Caliéntala cinco minutos, ponle un toque de pimienta blanca y una hoja de albahaca fresca. La sirves como una cremita de entrada y ya pusiste la barra alta para lo que venga.

Al final, la «experiencia gourmet» no es el plato complicado, es el detalle. Es saber que puedes montar un banquete de altura con cosas que consigues en el automercado de la esquina, sin pretensiones, pero con mucho gusto.

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