El sabor de la parrilla que cabe en un bolso (y se salva de la cadena de frío)

La Montserratina lleva su icónico sabor a chorizo y morcilla al formato de untables enlatados, ideales para viajar o resolver comidas rápidas sin necesidad de refrigeración previa.

Cuando vi que La Montserratina sacó estos untables, pensé: «Al fin alguien entendió que queremos el sabor, pero sin tanto protocolo».

Básicamente, agarraron lo mejor de su repertorio (el chorizo ahumado y la morcilla) y lo metieron en una lata. Es como tener a un parrillero experto viviendo en tu despensa, esperando pacientemente a que te dé un antojo.

La logística de la felicidad (sin nevera)

Lo que más me llamó la atención no es solo el sabor —que de verdad sabe a lo que dice la etiqueta— sino la libertad técnica que te dan.

Según comentaba Verónica Maduro, la gerente de mercadeo de la marca, estos bichitos tienen una vida útil de hasta dos años antes de abrirlos.

Piénsalo un segundo:

  • Cero estrés de refrigeración: Los puedes dejar en la maleta, en la guantera del carro o en el fondo de la alacena. No necesitan cadena de frío hasta que los destapas.
  • El «Salva-Vidas» oficial: ¿Llegaste tarde de la oficina y no hay nada listo? Abre una lata, calienta una arepa y listo.
  • El aliado del Carnaval: Si te vas a la costa o a la montaña estos días, esto es oro puro. Es el «abre fácil» que te evita estar picando aliños mientras los demás están en el agua.

¿Con qué va? (Spoiler: con todo)

La versatilidad es el punto fuerte aquí. No te quedes solo en la galletita de soda de toda la vida. Yo los he probado en sándwiches, como base para una salsa de pasta (tipo «boloñesa parrillera») y, por supuesto, rellenando la arepa del desayuno.

Es esa mezcla entre la tradición de 76 años de los «Artesanos del Sabor» y la flojera —o practicidad, para que suene más elegante— de la vida moderna.

A veces lo más sencillo es lo que mejor funciona. No hace falta complicarse la existencia para comerse algo que sepa a domingo familiar, incluso si es lunes y estás frente a la computadora.

Deja un comentario