Un especial: «Diablos Danzantes» El dulce ají en un jamón endiablado

Pocas tradiciones capturan la esencia del alma venezolana como la de los Diablos Danzantes. Cada año, al compás de tambores y maracas, figuras enmascaradas emergen para danzar en un acto de fe que se ha mantenido vivo por siglos.

En un homenaje sin precedentes, Diablitos Underwood se une a esta celebración cultural con el lanzamiento de su Edición Especial «Diablos Danzantes: Reserva Especial».

Más que un producto, es una invitación a saborear la historia, el arte y la pasión de nuestra tierra.

Esta no es la lata de jamón endiablado que recuerdas. Esta edición ha sido meticulosamente elaborada para reflejar la riqueza y profundidad de la tradición que honra.

Hemos seleccionado un pernil premium, ahumado lentamente con maderas nobles, para una textura más robusta y un sabor ahumado que evoca la tierra.

Pero el verdadero «diablo» está en los detalles. Hemos incorporado una «Trilogía de Ajíes» venezolanos –ají dulce, ají chirel y un toque de onoto– que aportan un calor sutil y un aroma inconfundible, como el latido de los tambores que guían la danza.

La Sal de Las Cumaraguas y especias como la pimienta guayabita elevan la experiencia, creando un perfil de sabor que es a la vez familiar y extraordinariamente nuevo.

Un empaque que es una obra de arte con QR para experiencia en realidad aumentada

La lata de «Diablos Danzantes» es una pieza de colección en sí misma. Olvídate de las etiquetas planas; aquí, la icónica máscara del Diablo cobra vida con un acabado en alto relieve que te permite sentir cada cuerno, cada textura, casi como si estuvieras sosteniendo una miniatura de la propia máscara ceremonial.

Este detalle no solo embellece el producto, sino que también sirve como un recordatorio tangible del arte y la dedicación que se esconde detrás de cada danza.

Además, un código QR en el lateral te invita a una experiencia de Realidad Aumentada, permitiéndote «probarte» la máscara virtualmente y sumergirte aún más en la celebración.

Es un producto pensado para compartir en familia, para usar en pasapalos que se conviertan en conversatorios sobre nuestras raíces, y para llevar un pedazo de nuestra herencia a cada mesa. Es la tradición en una lata, lista para ser disfrutada y contada.

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