10 de Marzo – Ser médico en Caracas: Entre el «tercer ojo» de la IA y el calorcito humano

¿Qué significa curar hoy en día? Mientras la tecnología nos vende diagnósticos en segundos, en las clínicas de Caracas la verdadera ciencia sigue siendo no perder la maña de mirar a los ojos al paciente.

Me puse a ver lo que están haciendo en el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) y, más allá de la efeméride de José María Vargas, me quedé pegado pensando en cómo ha cambiado el cuento de ir al doctor.

Antes, el médico era ese señor que te veía la lengua, te tocaba la barriga y ya sabía qué tenías. El Dr. Wartan Keklikian y la Dra. Carla Dias hablan de cosas que parecen de Black Mirror.

Me enteré de que ahora usan Inteligencia Artificial en las colonoscopias. Lo llaman el «tercer ojo». Básicamente, un software que analiza pólipos en tiempo real y hace en 10 minutos lo que a un humano le tomaba dos horas de revisión visual.

Es una locura pensar que la tecnología está ahí, dándole un «save» a los doctores para que no se les escape nada.

Pero aquí viene mi reflexión de pasillo de clínica: ¿De qué sirve el mejor robot si el médico no te saluda?

Me gustó leer al Dr. Jorge Moanack diciendo que sin bondad son «simples técnicos». Y es verdad. En un país donde Google nos tiene a todos hipocondríacos (buscas «dolor de cabeza» y terminas convencido de que te quedan tres días de vida), el reto del médico venezolano es doble.

No solo tiene que competir con el diagnóstico de ChatGPT, sino que tiene que trabajar con las uñas o, en el caso del GMSP, aprovechar que tienen de los mejores quirófanos de la ciudad para que el talento no se nos escape.

Lo que más me resonó fue el tema de las jornadas quirúrgicas. En una economía que todos conocemos, que una institución privada hable de «democratizar» la salud y haga jornadas de hernias o cataratas, suena a ese humanismo que a veces se nos olvida entre tanto equipo de alta gama.

Al final, ser médico aquí es un deporte de riesgo y de fe. Es usar la IA para detectar un cáncer a tiempo, pero también es tener la ética de no mandarte tres exámenes que no necesitas solo para cobrar la consulta.

Celebro que todavía existan espacios donde el norte sea la gente y no solo el presupuesto.

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