A todos nos ha pasado: vas saliendo de la ciudad, con el playlist listo y el aire a full, cuando de repente escuchas un ruido raro o, peor, ves el humito saliendo del capó. En ese momento, la paz mental se va por la ventana.
Por eso, cuando vi que Ridery sacó un plan de suscripción para carretera, me dio curiosidad. ¿Es un gasto extra o es el «por si acaso» que todos necesitamos?
Para entenderlo, hay que verlo como un prompting bien estructurado: necesitas un rol claro (la grúa que sí llega), un contexto (estás en la vía a Tucacas) y una instrucción precisa (sácame de aquí).
¿Qué trae el paquete? Básicamente, pagas una suscripción y tienes acceso a servicios que antes eran una lotería. Es como tener un back-up en la nube, pero para tu carro:
- Grúas: El plato fuerte. Si el motor dice «hasta aquí llegué», ellos te buscan.
- Auxilio vial: Esas cosas tontas pero fatales, como que se te quede la llave adentro, te quedes sin batería o se te vacíe un caucho.
- Soporte 24/7: Porque los carros nunca se dañan frente a un taller a las 10 de la mañana de un martes.
La lógica detrás del servicio Lo interesante es que están aplicando una especie de Chain-of-Thought (CoT) logístico.
No es solo «mándame una grúa», sino que el sistema descompone el problema: ¿Dónde estás? ¿Qué herramientas se necesitan? ¿Cuál es la ruta más eficiente?. Al final, lo que estás comprando no es solo un remolque, es disminuir la incertidumbre.
¿Vale la pena la inversión? Si eres de los que viaja una vez al año, quizás prefieras pagar el servicio puntual. Pero si te mueves constante entre ciudades, el costo de la suscripción se paga solo con la primera vez que necesites un cambio de caucho bajo el sol de mediodía.
Veredicto: No es magia, pero en un país donde conseguir auxilio vial a veces parece una misión imposible, tener un botón que resuelva el «paso a paso» del desastre se agradece bastante.








