Así mira Socado sus espacios para que las personas conecten

Las marcas se obsesionaron tanto con el «target» que se olvidaron de la gente. Nos quieren meter en cajas según la edad o el dinero que ganamos, como si los venezolanos fuéramos una hoja de Excel.

Por eso, los datos que soltó Mariana en el conversatorio sobre el consumidor hace entender como Socado mandó a volar las fórmulas tradicionales para hacer algo que parece del siglo pasado, pero que es el futuro: conectar de verdad.

Ayer estuve en un conversatorio donde perfilaban al consumidor venezolano y fue interesante captar algunas palabras de Marianna Pardi de Socado sobre el cncepto de sus espacios para el consumidor venezolano de hoy.

¿Qué es exactamente Socado y cuál es su invento?

Es una marca de cafeterías que no se enfoca en la microsegmentación (dividir al público en grupos ultra específicos) ni en modas globales rígidas. Su propósito real es inspirar a las personas a vivir sus mejores vidas y convertirse en tu «tercer hogar».

¿Cómo que el «tercer hogar»?

La meta de Mariana y su equipo es que lo mismo que consumes en tu casa lo puedas consumir en la cafetería. Para la generación anterior, una cafetería era para tomar un guayoyo rápido parado en la barra; para la actual, es ser la extensión de su propia sala.

¿Y el espacio físico? ¿Qupé lo hace especial?

He escuchado distintas exprresiones de personas que describen la experiencia como «mágica» y «un lugar de altura» que te teletransporta. Funciona como un «refugio» de paz ante el caos diario, con terrazas y sofás diseñados para desconectar del ajetreo.

Trabajo remoto… ¿Socado sirve para los que facturan desde la laptop?

Totalmente. El sitio está catalogado como un «hub de productividad» y espacio de coworking (trabajo colaborativo). Es el punto de encuentro ideal para freelancers (trabajadores independientes) que buscan creatividad, hacer networking (red de contactos profesionales) y conectar soluciones con otros clientes.

Háblame del menú, ¿hay pura comida de astronauta o qué?

Tienen el balance perfecto. Por un lado, se adaptan a las tendencias saludables con Matcha y bebidas proteicas funcionales (bebidas con nutrientes que aportan valor alimenticio y energético). Por el otro, mantienen el menú de «tradición» ofreciendo cachitos, uniendo la indulgencia con el valor nutritivo y emocional.

¿Y cómo te atrapan para que vuelvas? ¿Tienen una App moderna?

Aquí viene el golpe de nostalgia: en vez de aplicaciones complejas, usan tarjetitas de afiliación físicas que se van llenando con sellos a medida que consumes. Buscan una lealtad orgánica inmediata basada en cómo el lugar hace sentir a las personas, premiando al cliente a la vieja escuela.


Nuestros padres iban a la panadería de la esquina a hablar de política y tomarse un marrón. Nosotros vamos con una laptop a buscar clientes, tomar Matcha y comer cachitos.

Cambiaron las bebidas y las herramientas, pero la necesidad humana de pertenecer a un lugar sigue intacta. Mariana demostró que el verdadero éxito en la Venezuela de hoy no es tener el punto de venta más rápido, sino construir el refugio más cálido.

¿Eres de la generación de la tarjetita sellada y el cachito, o prefieres el aislamiento de tus audífonos en casa?

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