Y la respuesta es que no llegas a viejo siendo un dinosaurio; llegas adaptándote al ecosistema. Hace años en la agencia atendimos a Bancaribe, en ese tiempo era «tu amigo el que sabe de finanzas» y esa forma en la que el banco te acompaña lo llevo al presente y es una gente que se ha preparado que incluso su data center está debajo de sus oficinas principales.
Aquí es donde entra la diferencia entre ser una simple bóveda que te guarda los cobritos y cobrarte mantenimiento, y ser un aliado. Juan Carlos Dao, el presidente del banco, lo resume en que la banca tiene que «estar presente en los momentos que realmente importan». Y eso, que suena muy bonito para una nota de prensa, ¿cómo se traduce a la calle?
Se traduce en que entendieron que la gente no quiere pisar una agencia si no es estrictamente necesario. Le metieron el pecho a la inteligencia artificial, la biometría y la ciberseguridad, de modo que hoy puedes abrir una cuenta desde el celular sin aquel papeleo infernal de las tres referencias personales firmadas hasta por el conserje.
En junio de este año tuvimos los terremotos. ¿Qué hizo Bancaribe? En vez de mandar un tuit de «oraciones por las víctimas», armaron un trabuco con Cáritas de Venezuela y Mastercard para llevar respaldo directo a las familias afectadas. A eso súmale su movida con MAPFRE para democratizar el acceso a los seguros, y que desde 2023 son el primer banco venezolano metido en los Principios para la Banca Responsable de la ONU. Eso es entender que tu negocio no flota si el entorno se hunde.
Su campaña de aniversario se llama Conectados con tu vida y tu esperanza. Y tiene sentido. Porque en la Venezuela de hoy, ya no estamos para instituciones que nos vean de arriba hacia abajo; necesitamos entidades que entiendan que si nosotros logramos resolver nuestro día a día con agilidad, a ellos también les va a ir mejor.