Postres que no esperabas: La pizza que se pide después de la cena

A veces uno cree que ya lo ha visto todo en la cocina hasta que te topas con una combinación que, aunque suene a invento de domingo por la tarde, tiene todo el sentido del mundo.

Hoy hablamos de cómo una masa de pizza y un buen chocolate pueden salvarte la reunión sin mucho drama.

Mira, hay días en los que uno quiere lucirse pero la logística no ayuda. Entre el tráfico de Caracas y el corre-corre, ponerse a inventar un postre gourmet es una misión imposible. Pero hace poco me crucé con una idea que es básicamente el «hack» definitivo para cuando tienes invitados: la pizza dulce.

No es cualquier inventiva. El truco aquí es usar una base firme y, sobre todo, un buen untable. Me pasaron el dato del Chocodelicia de Secretos de la Abuela, que tiene esa mezcla de cacao venezolano con un toque de naranja. }

Ese puntico cítrico es el que hace que no sea «un dulce más», sino algo con un poquito más de nivel. Es como cuando le pones ese je ne sais quoi a una receta sencilla y todo el mundo pregunta: «¿Qué le pusiste?».

¿Cómo se arma este invento?

La cosa es más simple de lo que parece. Si tienes tiempo, haces tu masa con harina, levadura y un toque de azúcar; la dejas crecer con calma (como quien espera que llegue el carrito por puesto) y la horneas hasta que esté doradita.

El secreto está en el «timing»:

  • No le vayas a echar el chocolate apenas salga del horno porque se te va a hacer un desastre líquido.
  • Espera unos minutos, deja que la masa respire y ahí sí: lanzas la capa generosa de chocolate.
  • Encima le lanzas lo que tengas a mano. Unas fresas, cambur (que nunca falta) o unos gajos de naranja para resaltar ese sabor del untable. Unos frutos secos picaditos le dan el crunch que necesita para que no sea solo una textura suave.

Es el tipo de postre que pones en el centro de la mesa, la gente pica un triángulo y de repente se acabó. Sin platos complicados ni cubiertos de plata.

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