En Venezuela tenemos una relación de amor-odio con el cerdo. Lo amamos en diciembre, lo idolatramos en una parrilla, pero le tenemos terror un martes cualquiera a la hora del almuerzo porque «eso engorda» o «cae pesado».
La realidad es que llevamos años metiendo todo en el mismo saco. No es lo mismo un chicharrón frito que un corte magro.
Y justo de eso va la información que estuve revisando sobre La Montserratina, que más allá de los embutidos parrilleros (que son divinos, no nos vamos a mentir), está empujando fuerte el consumo de cortes limpios.
¿Qué rayos es carne magra? (Explicado con carritos)
Para que nos entendamos rápido: imaginen que la grasa es el peso extra que llevas en la maleta del carro. Hace que el viaje sea más lento y el motor sufra. La carne magra es el mismo carro deportivo, pero sin equipaje. Es pura potencia.
Según explicaba la nutricionista Ariana Araujo (que sabe bastante de esto), estos cortes son la gasolina premium. Tienen proteínas con aminoácidos que el cuerpo no fabrica por sí solo.
Esos aminoácidos son como los ladrillos para reparar la pared de tu casa; si te faltan, la estructura (tus músculos) se debilita.
Además, aporta hierro y Vitamina B12. Si vives en Caracas y sientes que la batería se te baja a las 2:00 PM, probablemente te falte B12.
Lo curioso es que mucha gente busca estas vitaminas en pastillas o batidos raros, cuando un buen bistec de cerdo (sin grasa) ya lo trae de fábrica.
Lo que necesitas saber sobre «los papeles»
Aquí viene la parte técnica, pero aguántame un segundo porque importa. A finales de 2025, La Montserratina se convirtió en la primera empresa venezolana en sacarse la triple corona de certificaciones simultáneas: ISO 9001, ISO 22000 y la Norma HACCP.
¿Qué significa esto en castellano? Imagínate que vas a comer a un sitio y ves que tienen el permiso sanitario vencido.
Te da cosita, ¿no? Bueno, estas certificaciones son lo opuesto. Son la garantía internacional de que, desde que llegó la materia prima hasta que la empacaron, nadie improvisó. Todo está limpio, controlado y seguro.
El balance es la clave (no es magia)
Ojo, esto no significa que te vas a comer tres kilos de carne tú solo y vas a despertar fitness. La clave, como dice la misma nutricionista, es el team que armas en el plato:
- La proteína (el cerdo magro).
- Carbohidratos de calidad (la energía).
- Vegetales (la fibra y el color).
Estamos en 2026 y ya es hora de dejar de satanizar alimentos. Si estás buscando cuidar el «body» o simplemente quieres comer sabroso sin la culpa de la grasa excesiva, dale una oportunidad al lomo o al solomo de cerdo. Tu salud cardiovascular (y tu paladar) te lo van a agradecer.








