A ver, estamos a enero. La época de la hallaca, el pan de jamón y el «comamos hoy que la dieta empieza el lunes» ya pasó.
Ahora estamos en ese momento del año, aquí en Venezuela, donde el calor empieza a pegar y todos queremos sentirnos un poquito más ligeros.
Es como cuando el teléfono se pone lento y sabes que tienes que borrar fotos para que vuelva a funcionar bien; con el cuerpo pasa lo mismo.
Pero el problema de empezar a comer sano es que, generalmente, la gente asocia «sano» con «aburrido». Piensan en lechuga sin gracia y pollo a la plancha seco que parece suela de zapato.
Ahí es donde entra el verdadero MVP de la cocina: el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
No es aceite, es tecnología líquida

Imagina que tu cuerpo es un carro. Puedes echarle la gasolina barata que medio te mueve, o puedes ponerle aditivos de calidad que limpian el motor. El Aceite de Oliva Virgen Extra de Frescarini™ es básicamente ese aditivo premium.
No lo digo yo por dármelas de experto, lo dice la ciencia (y la Fundación Dieta Mediterránea, que de comer bien saben bastante). Este «oro líquido» está lleno de grasas monoinsaturadas y antioxidantes.
En criollo: ayuda a bajar el colesterol malo y protege tus células. Es como tener un antivirus corriendo en segundo plano mientras tú sigues con tu vida.
El mito del «menú de dieta»
La gente cree que para comer bien hay que sufrir. Falso. El truco no es dejar de comer, es saber con qué comer.
Frescarini nos recuerda que el aceite de oliva no es solo para ocasiones especiales, es para salvar el almuerzo de un martes cualquiera.
Aquí les dejo una estrategia simple, tipo «plug and play», para armar un menú en enero sin complicarse la vida:
- Vegetales que sí provocan: Si hierves el brócoli y te lo comes así, vas a odiar la dieta. Pero si agarras esos vegetales, les pones un chorrito de AOVE Frescarini y los metes al horno o los salteas, la cosa cambia. Pasan de ser «comida de conejo» a una guarnición gourmet.
- Proteína sin drama: Pollo, pavo o pescado. El secreto para que no queden secos es usar el aceite para marinarlos o cocinarlos a fuego bajito. Eso sella los jugos y le da ese gustico que te hace olvidar que estás «a dieta».
- Carbohidratos inteligentes: No le tengas miedo a la pasta o al arroz, el tema es la cantidad y el acompañante. Un buen plato de pasta integral con un hilo de aceite de oliva crudo por encima es otro nivel. Es un upgrade instantáneo al sabor.
Ajá, Mantenimiento preventivo
Al final del día, cuidarse en enero no tiene por qué ser un castigo. Se trata de hacer pequeños ajustes. Tener una botella de Frescarini en la cocina es como tener buena conexión a internet: no te das cuenta de lo vital que es hasta que te falta y todo se vuelve más lento y complicado.
Este 2026, bájale dos a la intensidad del gimnasio si quieres, pero súbele a la calidad de lo que te comes. Tu corazón (y tu paladar) te lo van a agradecer.








