Seguro te ha pasado: vas a la farmacia de la esquina, de esas que ahora tienen luces neón y abren 24 horas, buscando algo para la tensión o un antialérgico, y te das cuenta de que la marca que conoces de toda la vida ahora comparte estante con un montón de nombres nuevos.
Lo curioso es que, si te pones a ver la letra chiquita, muchas dicen «Hecho en Venezuela».
No es una percepción tuya ni una casualidad del algoritmo. Los números de cierre de 2025 acaban de salir y la cosa está clara: el mercado farmacéutico creció un 17,49% el año pasado, llegando a mover más de 389 millones de unidades.
Pero lo verdaderamente interesante no es cuánto creció, sino quién está «empujando el carro».
El músculo nacional
Resulta que la producción local es la que está sacando la cara. De cada 10 medicinas nuevas que se sumaron al mercado en 2025, siete son hechas aquí. Específicamente, los laboratorios nacionales aportaron el 74,24% de ese repunte.
Es como si en una parrillada, mientras los invitados traen los refrescos, el anfitrión se encargara de poner casi toda la carne, la yuca y el guasacaca. Sin ese esfuerzo de las plantas locales, los estantes se verían bastante más vacíos.
¿Qué es lo que más estamos buscando?
Si revisamos en qué se nos va la vida (y la cartera), hay tres grupos que lideran las estadísticas:
- Diabetes y Aparato Digestivo: Casi el 27,5% del mercado. Entre el estrés y que a veces la dieta nos juega en contra, los protectores gástricos y tratamientos metabólicos son los reyes del carrito.
- Sistema Músculo-Esquelético: Con un 23,7%. Parece que a todos nos duele algo, ya sea por el gimnasio o por los años que no pasan en vano.
- Sistema Nervioso Central: Rozando el 20%. Aquí entran desde analgésicos fuertes hasta esos aliados para la ansiedad o el sueño que se han vuelto tan comunes en el día a día caraqueño.
El fenómeno de las «presentaciones reducidas»
Hay un dato que me llamó mucho la atención: las presentaciones reducidas (esos blisters de menos pastillas o empaques más pequeños) crecieron un 41,75% en un año.
Es la adaptación pura y dura. Es como cuando antes comprabas el kilo de café y ahora compras la «manguita» o el cuarto de kilo porque es lo que fluye en el presupuesto semanal. Nos permite mantener el tratamiento sin tener que desembolsar el costo de la caja gigante de una sola vez.
Al final, más allá de los gráficos y los porcentajes de Grupo LETI, lo que esto nos dice es que la industria local se despertó y entendió cómo vivimos hoy.
Es bueno saber que, si nos da un dolor de cabeza o nos pega la gripe estacional, no dependemos exclusivamente de que un barco llegue al puerto; la solución se está fabricando en el patio.








