Ir al médico en Caracas —o en cualquier parte de Venezuela— a veces se siente como una gincana. Que si la cita es en un piso, el examen es en otro edificio y los remedios los tienes que buscar en la otra punta de la ciudad.
Por eso, cuando leí lo que está montando el Grupo Médico Santa Paula, pensé: «Epa, por fin alguien entendió cómo se podía mejorar».
Resulta que se trajeron el diagnóstico auditivo directamente a su farmacia comercial. Sí, así como lo lees. Ya no es que «vienes a la consulta y luego vemos cuándo te haces el examen».
Es un concepto que ellos llaman «de un solo paso». Es como cuando vas al supermercado y aprovechas de una vez de sacar la copia de la llave; optimización pura.
¿Por qué esto no es una farmacia cualquiera?
Normalmente, uno va a la farmacia a buscar la pastilla para la tensión o el jarabe para la tos. Pero aquí la cosa se puso tecnológica. El Dr. Hernán Cortez, que es el que sabe de oídos en el GMSP, explica que instalaron una cámara insonorizada de última generación ahí mismo.
No es un «aparatico» para salir del paso. Es una unidad de audiometría de alta fidelidad.
O sea, el diagnóstico es serio, fidedigno y hasta sirve para la gente que trabaja en industrias con máquinas pesadas y necesita sus papeles de salud ocupacional al día.
¿Cuándo deberías pararle bola a esto?
A veces uno cree que oye bien, pero la realidad es otra. Si te identificas con alguna de estas, quizás te toca darte un paseo por Santa Paula:
- El «Epa, ¿qué dijiste?»: Si pides que te repitan las cosas más de tres veces en una cena.
- Efecto discoteca: Si tienes un pitico o zumbido constante (el famoso tinnitus).
- Subiendo el volumen: Si en tu casa te dicen que el televisor parece un concierto de rock.
- El equilibrio: Aunque no lo creas, si vives medio mareado, el oído interno podría ser el culpable.
Lo que me gusta del enfoque
Wilson Oliveros, del grupo médico, dice algo clave: no se trata solo de vender medicinas, sino de dar soluciones. Y es verdad. En un país donde el tiempo vale oro (y la gasolina también), que puedas salir de tu consulta, hacerte tu audiometría y comprar lo que necesites en el mismo sitio, es un alivio.
Al final, es tecnología con sentido común. Menos protocolo frío y más cercanía. Si sientes que el mundo se te está escuchando en «mute» o con interferencia, ya sabes que ahora el chequeo es tan fácil como entrar a la farmacia.








